Ciudades, cambio de hora y brechas urbanas

En una nueva columna de urbanismo en Tele13 Radio, Martín Andrade, enfatizó que la discusión debe enfocarse en la capacidad de las ciudades para funcionar una vez que cambia la luz.
El reciente cambio de hora en Chile volvió a instalar un debate que suele centrarse en el ahorro energético o en sus efectos sobre la salud. Sin embargo, este ajuste también permite observar cómo funcionan nuestras ciudades cuando disminuye la luz natural.
En una nueva columna de urbanismo en Tele13 Radio, el director ejecutivo de Corporación Ciudades, Martín Andrade, sostuvo que cuando oscurece más temprano, disminuye la actividad en calles y barrios, se reduce el uso del espacio público y aumenta la percepción de inseguridad, especialmente en comunas con menores niveles de conectividad, servicios e infraestructura urbana.
Explicó que entre el solsticio de verano y esta época del año, Chile pasa desde jornadas de cerca de 14 horas de luz a otras de 9 horas y 50 minutos. “Pero esa diferencia no afecta por igual a todos los territorios y no se vive igual en los barrios”, especialmente cuando existen menos servicios, menos equipamiento, menor mixtura de usos, menos iluminación y menos posibilidades de movilidad.
En este contexto, para Martín el cambio de hora funciona como un amplificador de desigualdades, donde “el tema de la luz también nos muestra esta otra cara de la desigualdad” y en las comunas con mayor percepción de inseguridad existe un 40% menos de luminarias, lo que da cuenta de una ciudad que no ofrece las mismas condiciones para habitar el espacio público en todos sus territorios.
La medida se instauró en 1968, cuando Chile tenía cerca de 9 millones de habitantes. Hoy el país se acerca a los 20 millones, con ciudades mucho más extensas, mayores tiempos de desplazamiento y una vida urbana bastante más compleja. “Este escenario abre una oportunidad de gestión y de política pública”, comentó junto con precisar que la discusión de fondo es qué tan preparadas están nuestras ciudades para seguir funcionando cuando cambia la luz.
Añadió que en otros países existen políticas orientadas a sostener una vida urbana activa durante los meses de menor luminosidad, a través de la extensión de horarios en bibliotecas y servicios, actividades deportivas nocturnas, iluminación de fachadas, programación cultural y estrategias para mantener el centro y los barrios activos después de las 19:00 horas.


