Participación ciudadana y confianza vecinal: claves para construir mejores ciudades

En un nuevo Doble Click, Martín Andrade afirmó que la pérdida del tejido social también repercute en la seguridad, el acceso a información y la capacidad de activar redes de apoyo en los barrios.

La participación ciudadana suele asociarse a consultas, organizaciones o grandes procesos de planificación. Sin embargo, existe una dimensión mucho más cotidiana que puede ser igual de determinante: conocer a quienes viven cerca, encontrarse en el espacio público y construir vínculos capaces de transformar un conjunto de viviendas en una comunidad. En Chile, ese tejido muestra señales de debilitamiento. La Encuesta ICSO-UDP 2025 revela que solo un 36% de las personas conoce por su nombre a la mayoría de sus vecinos, aunque un 79% declara haber ayudado a alguno de ellos.

Esta relación entre confianza, participación y ciudad fue abordada por Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades, en un nuevo Doble Click de Tele13 Radio, donde advirtió que cuando las personas dejan de conocerse se vuelve más difícil organizarse, ayudarse y movilizarse frente a problemas comunes. “Si 7 de cada 10 chilenos no conocen a sus vecinos, no tienen vínculos, por lo tanto, es difícil organizarse, hacer cosas en conjunto y que exista participación”, señaló. La pérdida del tejido social, agregó, también repercute en la seguridad, el acceso a información y la capacidad de activar redes de apoyo en los barrios.

En tal sentido, Martín afirmó que experiencias como El Gran Malón muestran cómo acciones simples pueden volver a activar calles, plazas y barrios. En su versión 2026 se realizaron más de 100 malones, distribuidos en más de 60 comunas y 15 regiones, explicó junto con resaltar que, de acuerdo a la evidencia acumulada por la iniciativa, un 71% de sus organizadores percibe que después del encuentro confía más en sus vecinos.

Existen otras experiencias que avanzan en la misma dirección, como el Programa Quiero Mi Barrio del Minvu, los encuentros territoriales de 3xi y los Acuerdos de Ciudad impulsados por Corporación Ciudades, que incorporan el diálogo como parte de la construcción del territorio. “Hay una parte fundamental que tiene que ver con definir qué proyectos nos hacen sentido, pero también con generar ese clima de confianza, de darnos cuenta de que entre todos podemos hacer una mejor ciudad”, dijo Martín. Desde esta perspectiva, añadió que una participación efectiva debe ser temprana, informada e incidente, pero también capaz de reunir a personas y actores que habitualmente no conversan entre sí.

Sin embargo, la participación necesita también una ciudad que haga posible el encuentro. Plazas, parques, veredas, comercio de barrio y equipamientos de proximidad funcionan como infraestructura social porque crean oportunidades cotidianas para conocerse y convivir. Andrade lo ejemplificó señalando que cuando existe una plaza, un almacén, una verdulería o una panadería en el barrio aparecen razones para encontrarse y generar comunidad. Por el contrario, los entornos exclusivamente residenciales reducen esas oportunidades de interacción. “Hacer mejor ciudad no es solamente un tema de infraestructura”, sostuvo Martín, enfatizando en la dimensión social que debe acompañar la planificación urbana.

Algunos datos:

  • 36% de las personas conoce por su nombre a la mayoría de sus vecinos, mientras 79% declara haber ayudado a alguno y 65% haber recibido ayuda de un vecino (Encuesta ICSO-UDP 2025).
  • 27,3% de las organizaciones de la sociedad civil activas en Chile trabaja directamente en materias de vivienda, barrio y ciudad, (Mapa de las Organizaciones de la Sociedad Civil 2023).
  • Más de 100 malones en más de 60 comunas y 15 regiones fueron parte de El Gran Malón 2026 (Ciudad Emergente).
6 Octubre 2026

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