Biodiversidad urbana y la necesidad una infraestructura verde más diversa

Parques urbanos

En conversación con Doble Click, Martín Andrade abordó la importancia de diversificar la vegetación urbana para enfrentar el calor extremo, la contaminación y otros efectos del cambio climático.

Con la llegada de la primavera aumentan las temperaturas y también las consultas por alergias estacionales. Parte de la discusión suele concentrarse en especies ampliamente presentes en Santiago, como el plátano oriental. Pero el debate abre una pregunta mayor: ¿qué naturaleza estamos incorporando a nuestras ciudades y cómo elegimos las especies que forman parte de sus calles, parques y plazas?

Ese fue uno de los temas abordados por Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades en Doble Click de T13 Radio, donde planteó que aumentar la vegetación urbana no es suficiente si ese crecimiento no va acompañado de mayor diversidad. “Si queremos tener más áreas verdes, más árboles en la ciudad, tenemos que hacer que eso sea diverso. Entre más diverso sea, tenemos una ciudad que es más resiliente”.

Biodiversidad como un seguro para la ciudad

Los árboles urbanos están sometidos a temperaturas extremas, contaminación, vientos, disponibilidad variable de agua y múltiples intervenciones humanas. Depender excesivamente de unas pocas especies aumenta la vulnerabilidad, dado que una enfermedad, una plaga o un evento climático extremo puede afectar simultáneamente a una parte importante del arbolado. Para Martín, la diversidad funciona precisamente como una forma de protección “en la medida que sea biodiverso, eso hace que sea una especie de seguro para la infraestructura verde”.

La experiencia internacional ha demostrado los riesgos de la homogeneidad. La propagación de enfermedades que afectaron masivamente a los olmos durante el siglo XX evidenció las consecuencias de concentrar el arbolado urbano en pocas especies. Por eso, Martín explica que “no existe el árbol perfecto” y las ciudades necesitan contar con especies capaces de responder de manera diferente frente al calor, el agua, las enfermedades y otras condiciones ambientales.

Más cobertura vegetal, pero también más diversidad

En la conversación también abordó la evolución de la vegetación en Santiago. Un estudio de Corporación Ciudades en el marco de Barrios por el Clima arrojó que la cobertura vegetal habría pasado de cerca de un 44% en 2000 a un 30% en 2015, para posteriormente recuperarse hasta un 38%.

Si bien esta recuperación es positiva, abre una segunda pregunta: ¿con qué especies estamos aumentando esa cobertura? Los antecedentes muestran una importante presencia de vegetación exótica y de algunas especies que se repiten con frecuencia en el paisaje de la capital. Sin embargo, la discusión no debería reducirse a especies nativas versus exóticas. En tal sentido, recomendó que la elección debe considerar disponibilidad de agua, resistencia frente al calor, espacio para las raíces, sombra, mantención, biodiversidad y también su potencial alergénico.

Plátano oriental

El plátano oriental suele quedar en el centro de la discusión cada primavera debido a las alergias. Martín explicó que si bien su polen alcanza una alta intensidad durante algunas semanas, otras especies, como pastos, malezas y gramíneas, pueden mantener actividad alergénica durante varios meses. “Si queremos aumentar nuestra cobertura vegetal, no puede ser de una sola especie, no puede ser de una sola familia, sino que tiene que ser, ojalá, lo más diverso posible”, comentó.

De plantar más a planificar mejor

La biodiversidad urbana tampoco debería resolverse proyecto a proyecto. Reemplazar césped o incorporar nuevas especies en una plaza es un avance, pero resulta insuficiente si las mismas soluciones se repiten en toda una comuna.

El desafío es avanzar hacia una estrategia de infraestructura verde, capaz de conectar parques, plazas, calles, bandejones, jardines, riberas y humedales, considerando las características de cada territorio.

En el actual contexto, el desafío para las ciudades no es solamente plantar más, sino planificar mejor. Es decir, aumentar la cobertura vegetal, diversificarla y entenderla como una infraestructura esencial para construir ciudades más resilientes.

29 Septiembre 2026

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