CIC 2026: La mixtura urbana como clave para construir ciudades más cercanas, diversas y sostenibles

Mixtura urbana

La Conferencia Internacional de Ciudad 2026 dejó una invitación clara: avanzar hacia ciudades más completas, diversas y cercanas.

Con la mixtura urbana como eje central, la 15ª Conferencia Internacional de Ciudad invitó a mirar el futuro urbano desde una pregunta clave: ¿cómo construir ciudades donde la vivienda, el trabajo, los servicios, la movilidad, el espacio público y la vida comunitaria convivan de manera más equilibrada?

El encuentro, realizado en la Gran Sala Sinfónica Nacional, reunió experiencias de Copenhague, Buenos Aires y Curitiba, tres ciudades que se han posicionado como referentes internacionales en movilidad, sostenibilidad, reconversión urbana y planificación de largo plazo.

Como señaló Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades, “cuando hablamos de mixtura urbana hay una cosa bien profunda, que tiene que ver justamente con mejorar la calidad de vida de las personas”. En esa línea, explicó que tener servicios y equipamientos más cerca permite disminuir los tiempos de traslado y recuperar algo especialmente valioso: el tiempo cotidiano.

¿Por qué hablar de mixtura urbana?

Una ciudad con mayor mixtura permite acercar oportunidades, reducir tiempos de viaje, activar los barrios durante más horas del día y fortalecer la vida urbana. También contribuye a evitar zonas monofuncionales, como áreas exclusivamente residenciales, financieras o comerciales, que pueden quedar vacías o inseguras fuera de ciertos horarios.

“Todos tenemos la misma cantidad de tiempo día a día. Entonces, el hecho de poder estar cerca de las cosas mejora de forma bastante notable la calidad de vida”, sostuvo Martín en su columna semanal de urbanismo en Tele13 Radio. Para el director ejecutivo de Corporación Ciudades, la mixtura también permite avanzar hacia barrios más diversos, donde conviven personas de distintas edades, ingresos y actividades.

De acuerdo con datos del estudio de la CChC y Panel Ciudadano 2026, el Gran Santiago todavía enfrenta importantes desafíos: un 61% de las personas necesita salir de su comuna para trabajar, estudiar o realizar trámites; un 56% destina más del 10% de los ingresos del hogar al transporte; y un 31% considera que su barrio no cuenta con actividades durante todo el día.

El diagnóstico también muestra que el 80% de las manzanas del Gran Santiago son monofuncionales, principalmente residenciales. Para Martín, este dato es “un verdadero balde de agua fría, no para quedarse congelado, sino para despertar”, porque evidencia que buena parte de la población vive en barrios que funcionan principalmente como zonas dormitorio.

Aprendizajes internacionales

Copenhague: Muestra cómo la movilidad activa, los barrios caminables, la escala humana y el espacio público pueden transformar la vida cotidiana.

Buenos Aires: Permite observar el valor de la reconversión urbana y la recuperación de centralidades, avanzando desde áreas monofuncionales hacia barrios mixtos, residenciales, activos y sostenibles.

Curitiba: Es un referente latinoamericano por su integración entre transporte y planificación urbana. Su modelo de corredores estructurantes y BRT demuestra que la movilidad puede orientar el crecimiento urbano y promover desarrollos más compactos.

A juicio de Martín Andrade, una de las lecciones más relevantes es que la planificación, la movilidad y la gestión urbana no pueden avanzar por carriles separados. Sobre Curitiba, destacó que la ciudad “se tomó en serio este tema de ir generando ciudad mixta”, vinculando corredores de transporte con incentivos urbanos para promover usos mixtos en zonas bien conectadas.

Experiencia nacional y oportunidades

En Chile existen distintos casos que permiten observar la mixtura urbana en diversas escalas: el eje Alameda–Providencia, Lastarria–Bellas Artes–Parque Forestal, Barrio Italia, Ciudad Parque Bicentenario en Cerrillos, los centros históricos de Santiago, Valparaíso y Concepción, y subcentros metropolitanos como Ñuñoa, La Florida, Maipú, San Miguel o Puente Alto.

Estos sectores muestran que la mixtura puede expresarse en centralidades metropolitanas, barrios patrimoniales, zonas comerciales de escala barrial, proyectos de reconversión urbana o nuevas centralidades comunales.

Como planteó Martín, “hay muchas ciudades en Chile donde los servicios y equipamientos están muy atomizados y mucha población lamentablemente vive en condición de ciudad dormitorio”. Por eso, avanzar hacia barrios más completos y con mayor mixtura urbana es también una agenda de equidad territorial.

7 Julio 2026

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