Santiago Buen Vecino: Infraestructura que también debe construir ciudad

Santiago Buen Vecino

El programa es impulsado por el Ministerio de Obras Públicas y busca, entre otros,  contribuir a reconectar barrios, reducir externalidades negativas y mejorar la calidad de vida de la comunidad que vive junto a autopistas.

En un escenario de restricción fiscal, las concesiones vuelven a aparecer como una herramienta clave para movilizar inversión privada y acelerar infraestructura pública. Sin embargo, el debate no debiera limitarse solo al monto de inversión o al número de obras licitadas, sino que el desafío también es preguntarse qué estándar urbano, territorial y social tendrán esas obras en las comunidades donde se emplazan.

En ese contexto, el director ejecutivo de Corporación Ciudades, Martín Andrade, abordó en Tele13 Radio algunos aspectos del programa “Santiago Buen Vecino”, el cual se visualiza como una señal relevante para avanzar hacia una nueva generación de infraestructura concesionada, que no solo conecte puntos de la ciudad, sino que también contribuya a reconectar barrios, reducir externalidades negativas y mejorar la calidad de vida de quienes viven junto a autopistas, trincheras, pasos bajo nivel o viaductos.

Como explicó Martín, este programa permite mirar la infraestructura desde una perspectiva más amplia: “No solamente desde el punto de vista de las externalidades negativas que se generan, sino que también como una oportunidad de generar externalidades positivas”.

La iniciativa busca integrar social y territorialmente la infraestructura concesionada al entorno urbano de las comunidades, a través de procesos participativos y obras complementarias orientadas a mejorar seguridad, accesibilidad, espacio público y desarrollo local. Desde 2024, el Programa Buen Vecino (iniciativa nacional) ha impulsado inversiones cercanas a US$350 millones para mejorar entornos de autopistas concesionadas, incorporando obras como pasarelas, paraderos, ciclovías, iluminación, paisajismo, pantallas acústicas y espacios recreativos.

Este enfoque permite actualizar la forma en que se evalúan las concesiones. Durante décadas, la infraestructura fue medida principalmente por su capacidad de mover flujos, reducir tiempos de viaje o habilitar conexiones estratégicas. Hoy, en cambio, también debe evaluarse por su capacidad de integrarse al tejido urbano, reparar fragmentaciones, mejorar la seguridad del entorno y aportar valor a las comunidades que conviven diariamente con estas obras. “La infraestructura puede asignarse este deber, no solamente de cumplir el fin en sí mismo, sino que también de construir ciudad, que finalmente es lo que todos quisiéramos”, añadió Martín.

Santiago Buen Vecino aborda precisamente algunas de las externalidades que históricamente ha generado la infraestructura de gran escala, entre ellos, la fragmentación urbana, pérdida de continuidad barrial, espacios residuales deteriorados, focos de inseguridad, segregación territorial y menor calidad del espacio público en zonas vecinas a autopistas o pasos bajo nivel.

Frente a ello, el programa propone una mirada de integración urbana, recuperación de espacios deteriorados, movilidad local, prevención situacional, sostenibilidad territorial y participación ciudadana. En la Región Metropolitana, además, ha contado con el acompañamiento técnico de un comité de expertos, que durante 2025 trabajó en metodologías aplicables a distintos tipos de espacios urbanos, con foco en casos como Vespucio Sur–Intermodal La Cisterna, las trincheras de Autopista Central y el viaducto El Salto.

Para el director ejecutivo de Corporación Ciudades, uno de los puntos centrales es que estos proyectos no pueden diseñarse solo desde la lógica funcional de la obra. “No basta solamente con que una carretera sirva para los autos, se necesita pensar que todos los proyectos tengan una lógica multimodal, que puedan generarse atraviesos y vinculaciones con otros modos, como la bicicleta y la locomoción”.

Desde esta perspectiva, Santiago Buen Vecino puede transformarse en un estándar replicable para futuras concesiones y donde el desafío, no es solo que una autopista conecte dos puntos de la ciudad sino que también no desconecte a las comunidades que viven a ambos lados.

Algunos datos

  • 46 concesiones por cerca de US$23 mil millones fueron anunciadas por el MOP para reimpulsar la inversión en infraestructura pública.
  • Desde 2024, el Programa Buen Vecino ha impulsado inversiones cercanas a US$350 millones en mejoras asociadas a entornos de autopistas concesionadas.
  • Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el programa registra 116 obras estimadas, con una inversión aproximada de UF 2.322.761, equivalente a cerca de US$90 millones.
  • En ese mismo período, las obras consideradas alcanzan a 47 comunas y a un estimado de 988.016 personas beneficiarias.

 

5 Mayo 2026

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