7 PRINCIPIOS PARA CREAR BARRIOS APTOS PARA NIÑOS Y NIÑAS
De acuerdo a las cifras del Censo 2024, un 14% de las personas son mayores de 65 años y un 17,7% de ellas menor de 15 años. A su vez, por cada 100 personas de 14 años o menos, hay 79 adultos mayores, superando las proyecciones del país con la tasa de envejecimiento más alta de América Latina.
En ese sentido, el país experimenta en las últimas décadas un envejecimiento poblacional, donde a partir de 1992 la población de personas mayores de 65 años pasó de 6,6% a 14% en 2024, mientras los menores de 15 años disminuyó de un tercio (29,4%) a 17,7%.
Sin embargo, en la baja de natalidad, menor presencia de población de niños, niñas y adolescentes, también incide el espacio físico donde nos desenvolvemos y las oportunidades que ofrecen las ciudades a su población.
¿Cómo nuestras ciudades se adaptan para ofrecer mejores entornos para los niños, niñas y adolescentes?
A partir de esta pregunta, es clave incorporar la perspectiva de la infancia en la planificación urbana para lograr barrios más seguros, inclusivos y sostenibles.
Desde Corporación Ciudades proponemos un marco de acción basado en siete principios para crear barrios aptos para niños y niñas, que buscan orientar las decisiones urbanas hacia entornos que promuevan el bienestar, la autonomía y el desarrollo integral de la infancia.
Estos principios nacen a partir de evidencia internacional y de la experiencia territorial en Chile, particularmente del desarrollo del Distrito de Innovación Social para la Infancia en Recoleta, impulsado junto a Fundación Mustakis, donde se avanzan en programas y proyectos que vinculan espacio público, comunidad y niñez.
El enfoque reconoce que niños y niñas experimentan la ciudad de manera distinta, por lo que sus necesidades deben ser consideradas de forma estructural en la planificación urbana. Esto implica avanzar hacia barrios que no solo resguarden su seguridad, sino que también fomenten su participación, el juego, la conexión con la naturaleza y el sentido de pertenencia.
- Promover autonomía a través de entornos seguros: Habilitar espacios protegidos, con adecuada iluminación y visibilidad para fomentar la independencia de niños y niñas, así como el uso de sus barrios en un entorno de seguridad física y emocional.
- Resguardar la recreación y ocio en el espacio público: Disponer de áreas que prioricen el juego y las actividades didácticas para potenciar de forma espontánea la exploración y expresión cognitiva, social y emocional de niños y niñas.
- Incentivar la participación infantil en la toma de decisiones: Motivar la participación y compromiso de niños y niñas en los procesos de construcción de sus barrios para relevar sus experiencias personales y tangibilizar sus opiniones e ideas.
- Facilitar la conexión con la naturaleza: Posibilitar la presencia de espacios verdes y el contacto con la naturaleza para visibilizar oportunidades alternativas de aprendizaje y recreación saludable de niños y niñas.
- Potenciar el sentido de pertenencia e identidad barrial: Promover la interacción social e iniciativas que destaquen la historia y pongan en valor la cultura del barrio para generar apropiación y orgullo por parte de niños y niñas.
- Favorecer buenas prácticas de sostenibilidad y convivencia: Proporcionar espacios que faciliten el encuentro intergeneracional y comunitario para implementar prácticas compartidas y hábitos de cuidado responsable del entorno.
- Impulsar espacios de apoyo para familias y redes de cuidado: Incluir a las redes de apoyo y cuidados a través de espacios y programas específicos que impulsen su progreso para proteger el bienestar de niños y niñas.
