Día Mundial del Agua: El desafío de las ciudades ante sequías y eventos extremos

Corporación Ciudades

A nivel internacional, ciudades como Rotterdam, Singapur o Wuhan han avanzado en el concepto de “ciudades esponja”, capaces de capturar, almacenar y reutilizar el agua de lluvia.

En el marco del Día Mundial del Agua, el escenario hídrico global y nacional vuelve a instalarse como un desafío estratégico para las ciudades. Este 2026, marcado por la posible intensificación del fenómeno de El Niño -con más lluvias y temperaturas extremas-, obliga a repensar la forma en que los entornos urbanos gestionan el agua, no solo desde la escasez, sino también desde la abundancia.

A nivel global, más de 2.000 millones de personas viven en países con alto estrés hídrico, y la demanda podría aumentar hasta un 30% al año 2050. En Chile, la situación es aún más crítica: la megasequía que afecta a la zona centro-norte desde 2010 ha tensionado los sistemas urbanos, mientras que el consumo domiciliario alcanza en promedio 170 litros por persona al día, muy por sobre los 100 litros recomendados por la OMS, a lo que se suma la pérdida en las redes de distribución..

En su columna semanal de urbanismo en Tele13 Radio, Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades comentó que “hoy día cerca de un 30% a 35% del agua se pierde en el trayecto y no llega a los usuarios. Esto refleja no solo un problema de infraestructura, sino también de gestión y eficiencia del sistema”.

De evacuar el agua a retenerla: un cambio de paradigma urbano

Durante décadas, las ciudades fueron diseñadas para evacuar el agua lo más rápido posible. Sin embargo, frente al cambio climático, este enfoque ha demostrado ser insuficiente. Hoy, el desafío es avanzar hacia ciudades capaces de retener, infiltrar y reutilizar el agua , integrándola como infraestructura crítica dentro del diseño urbano. “Más que pensar cómo sacamos el agua de la ciudad, el desafío hoy es cómo la cuidamos, la infiltramos y la reutilizamos. Ese es el cambio de paradigma que estamos viendo a nivel global”, explicó Martín.

En esta línea, las soluciones basadas en la naturaleza, como parques inundables, jardines de lluvia, pavimentos permeables y techos verdes, se posicionan como herramientas clave para aumentar la resiliencia urbana, reducir las inundaciones y mejorar la calidad de vida.

Ejemplos concretos ya existen en Chile, como el Parque Inundable Víctor Jara, el Parque Kaukari en Copiapó o el proyecto de bosque de lluvia en Pedro Aguirre Cerda, que permiten gestionar aguas lluvias de forma eficiente y con beneficios sociales y ambientales.

Ciudades más vulnerables e infraestructura verde

Durante la conversación, Martín enfatizó algunos aspectos de un reciente estudio de “Barrios por el Clima” sobre riesgos de inundaciones en el Gran Santiago, donde el 71% de la población vive en comunas con alta susceptibilidad a inundaciones, especialmente en sectores del centro-sur y poniente. Comunas como San Joaquín, Cerro Navia y Lo Espejo presentan el 100% de su territorio urbano en esta condición.

A esto se suma un escenario climático más incierto. “Podríamos enfrentar lluvias intensas en cortos periodos de tiempo, y muchas ciudades no están preparadas para eso. Este invierno podría ser una prueba importante en términos de resiliencia urbana”, advirtió el director ejecutivo de Corporación Ciudades.

En tal sentido, el avance hacia ciudades más resilientes requiere no solo innovación en diseño urbano, sino también gobernanza y articulación entre actores públicos, privados y sociedad civil. Iniciativas como el Fondo de Agua Santiago, Escenarios Hídricos 2030 de Fundación Chile, o proyectos impulsados ​​por Fundación Mi Parque y Fundación Amulén, dan cuenta de un ecosistema activo en torno a la seguridad hídrica.

Asimismo, políticas como la Ley de Reutilización de Aguas Grises abren oportunidades concretas para reducir la presión sobre el recurso, especialmente en contextos urbanos. “Tenemos buenos ejemplos y avances, pero necesitamos escalar estas soluciones y generar incentivos normativos que permitan masificarlas, especialmente en zonas más vulnerables”, planteó Martín.

Hacia ciudades esponja: una oportunidad estratégica

A nivel internacional, ciudades como Rotterdam, Singapur o Wuhan han avanzado en el concepto de “ciudades esponja”, capaces de capturar, almacenar y reutilizar el agua de lluvia. Wuhan, por ejemplo, ha logrado captar hasta un 70% del agua precipitada mediante infraestructura verde urbana.

“El agua ya no puede seguir siendo vista solo como un recurso a distribuir. Es infraestructura crítica, es resiliencia, y es una oportunidad para rediseñar nuestras ciudades”, concluyó Andrade.

Algunos datos

  • En Chile, el consumo domiciliario promedio alcanza 170 litros por persona al día, muy por sobre los 100 litros recomendados por la OMS.
  • Entre 30% y 35% del agua producida no llega a los usuarios, debido a fugas, infraestructura y conexiones irregulares.
  • Desde 2010, más de 180 comunas en Chile han estado bajo decretos de escasez hídrica.
  • En el Gran Santiago, el 71% de la población vive en comunas con alta susceptibilidad a inundaciones, concentradas principalmente en sectores centro-sur y poniente.
  • A nivel mundial, la demanda de agua podría aumentar hasta un 30% al año 2050, en un contexto de creciente urbanización y cambio climático.
24 Marzo 2026

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