Martín Andrade en El Mercurio: “El cambio climático no nos va a dar respiro”

El director ejecutivo de Corporación Ciudades evalúa lo ocurrido en el aluvión de San Carlos de Apoquindo, asegura que el país está “al debe” en los planes de prevención y que el foco ha estado más puesto en “asumir los riesgos”.
“Los chilenos hemos demostrado que tenemos mala memoria, y eso lo vemos en distintos ámbitos”, afirma Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades.
El arquitecto de la Universidad Católica y exdirector del Parque Metropolitano (2019-2022) dice que esto se evidencia en el aluvión que afectó el jueves a San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, que dañó más de 2 mil viviendas. Esto, pues a fines de enero hubo un alud en la misma zona y en 1993 ocurrió uno aún más grave en la quebrada de Macul.
Pero también esa mala memoria —dice el máster en Medio Ambiente— “se ve en nuestra vinculación con la costa… Nuestra relación con la naturaleza ha sido más bien como de tratar de asumir el riesgo y no al revés, de abordar y eliminar el riesgo”.
En cuanto a la prevención, Andrade es categórico: “Estamos muy al debe”, apunta, sobre todo por tratarse de un país “vulnerable frente al cambio climático. Chile, prácticamente, tiene todos los factores asociados a este”.
—¿Cómo analiza lo que ocurrió en Las Condes? La alcaldesa Catalina San Martín comentaba, luego de que se declarara zona de catástrofe, que recordó el aluvión de enero en el mismo sector…
“Lo de San Carlos de Apoquindo forma parte del círculo vicioso de la vulnerabilidad climática. ¿Y qué significa eso? Que dicha vulnerabilidad hoy es mucho más dinámica (…). Lo que está pasando, sobre todo en aquellas zonas más vulnerables frente a incendios forestales o que ya los han tenido, es que se va generando este círculo. Es decir: son lugares donde ocurrieron incendios, por lo que tienen mayor posibilidad de deslizamientos, de aluviones… Al generarse mayores erosiones en estos lugares, poseen menos capacidad de recuperación y, por lo tanto, es más difícil que la vegetación se recupere. Y si eso suceda, son nuevamente propensos a incendios”.
“Esto es algo que, en el tiempo, si no lo trabajamos bien, va acrecentando esa vulnerabilidad”, remarca.
Andrade también postula que esto ocurre en comunas en que sus características de vegetación, “pendientes y topografía hacen que no solo se exacerbe este fenómeno climático extremo, sino que las condiciones del terreno amplifican la exposición a la vulnerabilidad”.
—¿Cuáles debieran ser las primeras medidas a tomar, considerando la vulnerabilidad ante el cambio climático?
“Hay tres elementos fundamentales si uno quisiera un país más resiliente. El primero es la planificación urbana. Lamentablemente, cerca del 25% de los municipios en Chile ni siquiera tienen planos reguladores. En promedio, en Chile, los planos reguladores tienen más de 20 años de antigüedad (…), y por lo tanto, muchos de ellos ni siquiera consideraron el cambio climático a la hora de definir usos. Además, un 37% no posee planes de respuesta frente a situaciones como estas (planes de reducción de riesgo). A pesar de que Chile es un país extremadamente vulnerable, seguimos más bien poniendo los recursos en la respuesta antes que en la preparación”.
El urbanista detalla que “si nos vamos al segundo elemento, que tiene que ver con la inversión, el panorama puede ser incluso más desolador. (En la corporación) tenemos una plataforma de inversión en la ciudad, que analiza entre 2013 y 2023, donde hay más de 10.500 proyectos. Y de esos, solo 119 están vinculados a riesgos de desastres (….). Y aquí se cruzan varios gobiernos”.
Sequías y tornados
—¿Por qué la prevención asoma como insuficiente, si se ha insistido en que este tipo de eventos se seguirán registrando?
“Nos habíamos acostumbrado a este país con sequías. Entonces, este tema de las lluvias parecía algo lejano. Y nuevamente, vemos un dinamismo en los fenómenos, con lluvias durante el verano, tornados, cosas que no habíamos vivido últimamente. Y así como hemos tenido mala memoria, parece ser que, lamentablemente, por la mayor ocurrencia de estos eventos, probablemente los vamos a tener mucho más vivos que nunca. Pero el cambio climático va a ser un recordatorio permanente: no nos va a dar respiro”.
—Si los planos reguladores, los proyectos de inversión, son temas de largo plazo, ¿qué se puede hacer ahora?
“Vimos el tema de la planificación, ¿no? Después, la inversión. Y la tercera parte tiene que ver con la conservación, con la capacidad de generar inversión que ayude a mantener estas obras, lo que a veces es un trabajo muy silencioso, pero muy importante. Y también sumaría el trabajo más comunitario. Ahí también tenemos un tremendo desafío, porque si uno analiza el mapa de organizaciones civiles que ha venido actualizando la U. Católica, por lejos donde existen menores asociaciones comunitarias es frente al riesgo de desastre. De hecho, es solo un 0,3% la cantidad de organizaciones vinculadas a temas de desastre en Chile. O sea, prácticamente inexistente”.
“Entonces, cuando uno piensa en esto, la planificación toma tiempo, pero la inversión, la conservación y el trabajo comunitario son tres puntos donde uno pudiese poner mayores énfasis. Sobre todo en el tema comunitario, donde son ellos quienes pueden tomar buenas o malas decisiones. Y así como Chile ha avanzado mucho en términos de cómo la ciudadanía está más consciente, mejor preparada, frente a los terremotos, o los tsunamis, los incendios forestales o estos fenómenos de aluviones son probablemente los elementos que van a ser cada vez más relevantes de trabajar con las comunidades”.


